Cómo crear grandes juegos
En ocasiones nos encontraremos en situaciones en las que necesitamos actividades de una duración superior a la normal, o bien el número de participantes excede lo cotidiano.
Para ello, necesitaremos “hacer crecer” a los juegos que normalmente utilizamos para adecuarlos a esas circunstancias.
Señalaremos algunas pequeñas pautas que, sin ser todas ni las más adecuadas, nos permitirán hacerlo:
Complicación
La complicación en la dinámica de una actividad normalmente lleva consigo una extensión en la duración de la misma. Tomando como punto de partida el juego más practicado (no sólo por personas, también por los animales), “a pillar”, podemos ir aumentando su complicación hasta límites insospechados.
La base del juego, la motivación mayor, sería la tensión de pillar o no ser pillad@, correr y esquivar, en un continuo y enriquecedor intercambio de roles cazador-presa.
Si el grupo aumenta de tamaño, la tensión disminuye, puesto que una sola persona “cazando” pierde la capacidad de crear tensión en el grupo persiguiéndolo en el caso de que l@s participantes aumenten.
Por tanto, primera posible variante: aumentar el número de cazadores.
También podemos regular las diferentes acciones que se realizan.
Por ejemplo, para correr, podemos hacer que corramos a la pata coja, con pies juntos, a cuatro patas, de espaldas, sin retroceder, etc.; o también con los ojos cerrados (gallinita ciega)
Si introducimos el elemento “casa” o espacio de seguridad para la presa, pasamos a juegos como “las alturitas”, “stop (donde si te quedas quieta gritando stop, no puedes ser pillada)”, y otros muchos más.
Si además cambiamos la norma de “un@ contra tod@s” y nos ponemos en situación de “dos equipos”, podemos pasar a todo un juego en el que habrá presas, zonas de prisión, liberaciones, vueltas y revueltas varias.
E imaginad lo que pasa si son “tres grupos” o “cuatro grupos”, donde cada grupo debe pillar a uno, pero es pillado por otro.
Y si además introducimos diferentes valores a los participantes, donde quien tiene tres puntos puede cazar a quien tiene dos, pero puede ser cazad@ por quien tenga cuatro, y esos puntos se consiguen y pierden de determinadas maneras, etc., etc., etc., llegamos hasta juegos de complicación ilimitada, así como sus participantes y duración.
Encadenación. Energía
Normalmente, podemos colocar un juego tras de otro, de manera de crear una sucesión o secuencia de juegos que puede servirnos en el caso de que queramos aumentar la duración de una actividad.
La primera forma de encadenar y las más sencilla tendría en cuenta la energía necesaria para aceptar la propuesta.
Para manejar esa energía, debemos tener en cuenta que:
- Se necesita un tiempo de explicación de la propuesta.
- Los primeros momentos son de rodaje de la propuesta, es decir, el grupo se amolda y adapta a la dinámica del juego y crea la suya propia.
- Llega un momento de clímax o de vivencia plena, en la que la desinhibición y la desnudez son totales dentro de esa dinámica (momento clave para la observación)
- Ese momento de clímax puede ser aprovechable para una nueva propuesta, que no deberá ser totalmente contraria a la que se está realizando en ese momento.
- La propuesta posterior puede ser sustancialmente diferente si llevamos al grupo hasta el “delirio” o la “explosión”, momento en el que, tras la misma, podremos aprovechar para una propuesta totalmente relajada y de recogimiento (momento que podríamos aprovechar precisamente para la toma de consciencia)
Teniendo en cuenta todo ello, se pueden ir realizando diferentes juegos encadenándolos por similitud de propuesta-exigencia, y podemos diseñar todo un proceso en base a ello.
Las historias
Una historia es todo un tesoro para crear grandes juegos.
En primer lugar, deberemos definirla en términos de “escenas”, es decir, determinar los diferentes espacios y tiempos de la historia.
Una vez definidos, tendremos unos “ambientes” en los que podemos amoldar nuestros juegos.
Así, tomando la historia de Caperucita, todo comenzaría en casa de Caperucita, con su Mamá, preparando la cesta para la abuelita.
El espacio y la acción ya están definidos: ahora tenemos que buscar una actividad que pueda encajar en ello, por ejemplo, un baile en el que los movimientos sean de introducir diferentes cosas en la cesta, juegos de velocidad o relevos con esos diferentes objetos a meter en la cesta, juegos de búsqueda de los objetos, de equilibrios...
Si de ahí nos vamos al encuentro con el Lobo, luego a la casa de la Abuelita, y así sucesivamente, tendremos una secuencia de juegos con un nexo de unión fuerte y claro, y de alguna manera podremos ser, como Caperucita, todo un grupo de aventurer@s que tiene que realizar toda una serie de pruebas para llegar al final de la historia, que como todo final feliz que se precie, deberá ser una gran celebración-fiesta.
Juegos de mesa. El Juego de la Oca
Es de tod@s conocida la aplicación del famoso Juego de la Oca para utilizarlo como un gran juego, sobre todo después de los programas televisivos que lo utilizaron para ello.
Sólo señalar que sabios y sabias de todos los tiempos han realizado extensos estudios sobre el tablero del “juego de la Oca”, de sus diferentes casillas, y de su similitud con la vida, con la cultura , etc., etc.
Basándonos en esa similitud, la clave para transformar un juego de tablero en un gran juego es la de identificarnos con las fichas y ser nosotr@s quienes vivamos aventuras reales en diferentes casillas-pruebas en las que vayamos cayendo por empuje del azar del dado. (y de cómo estos juegos, en su máxima expresión, han llegado a complicarse de manera extrema en juegos de rol y juegos de rol en vivo)
Por ello, no nos extenderemos demasiado, más bien proponer que no sólo en el Juego de la Oca podemos hacer esa “identificación con las fichas”, y ser nosotr@s quienes vayamos llegando a diferentes casillas-pruebas en diferentes tableros, que pueden ser de otros juegos, como el Ajedrez, o las Damas, el Parchís, el Trivial...
Grandes competiciones: olimpiadas, ginkanas
Como bien sabéis, también y a la hora de crear grandes juegos, es bastante usual realizar grandes competiciones, y dentro de ellas, introducir juegos más o menos deportivos, juegos de reglas, pruebas varias, etc.
No nos extenderemos en este tema, por considerarlo bastante extendido y conocido, tan sólo señalar la importancia que tiene en estos juegos que intentemos “romper” un poco con lo establecido y huir de premisas clásicas, realizando propuestas novedosas e interesantes.
Huir de ese “Citius, Altius, Fortius” que nos proponen no sólo las Olimpiadas, sino el mundo en general, y realizar propuestas que sean más populares, donde cada cual pueda demostrar sus diferentes habilidades y características.
Otros
Buscando, buscando, cualquier cuestión que pueda servirnos como nexo (un tema, una canción, etc., etc.), puede servirnos también para encadenar juegos. El resto de apartados los pones tú.
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