Protocolo de intervención ante conflictos
Antes del conflicto:
Cuando la situación es aún tranquila, el rango de posibles respuestas es más amplio. Existe tiempo y disposición para establecer soluciones basadas en las causas, es decir, para llevar a cabo una intervención de nivel 1:
- Recogida de información sobre la situación.
- Definición del conflicto a la luz de la información recogida con diferentes técnicas y de diferentes fuentes.
- Búsqueda de soluciones, establecimiento de posibles alternativas de intervención y elección de la más adecuada.
- Estrategias de planificación del cambio, establecimiento de fases de intervención a corto y medio plazo.
- Implementación, puesta en marcha de lo acordado.
- Revisión y evaluación de la implementación.
Durante el conflicto:
Al haber aumentado el nivel de tensión sobrepasando el límite de lo admisible, el rango de posibles soluciones se ve bastante mermado por lo que, frecuentemente, se utilizarán soluciones barrera de los dos tipos.
A pesar de que son poco eficaces en otros momentos del proceso, en éste suelen ser la única respuesta (castigo o expulsión de algún miembro del grupo manteniendo no obstante su limitación en el tiempo).
Después del conflicto:
Una vez terminado el conflicto abierto, las respuestas más frecuentes suelen ser las de nivel 2. Las partes negocian posibles acuerdos, estableciendo momentos para su revisión y ajuste. Al haber sido dañada la confianza mutua que podría existir de antemano y mantener aún un nivel de tensión elevado, es complicado establecer soluciones de tipo 1 nada más eliminar el exceso de tensión. A pesar de ello, las negociaciones (nivel 2) conducen a restablecer las situaciones iniciales del grupo y permitirán posteriormente abordar las causas.
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