Habilidades especiales
A continuación dejamos una serie de trucos que ayudarán a mejorar las habilidades sociales:
Disco rayado:
Consiste en decir que no de forma clara, firme y sin excusas. Se debe repetir el argumento las veces que sea necesario, sin enfados ni gritos, acabando las frases siempre con el propio objetivo.
Banco de niebla:
Esta técnica se utiliza para el manejo de las críticas manipuladoras. A veces, cuando se manifiesta una negativa se puede ser objeto de presiones o chantaje emocional. Se soluciona dando la razón al interlocutor y continuando con el disco rayado.
Aplazar la respuesta:
Consiste en dar largas al interlocutor. Es una forma de demorar la petición a la que no se va a acceder, sin herir los sentimientos de la otra persona.
Cortar:
Consiste en comunicar al interlocutor que se quiere acabar con un tema.
Pero se reconoce una parte de verdad:
En lo que dice el otro, que supuestamente trata de manipular y, a pesar de ello, se mantiene la propia postura.
Información mutua:
Se presta atención a lo que se dice (se escucha mirando a los ojos, haciendo señales de estar entendiendo, etc.) y después, se da una información distinta (turno).
Aserción negativa:
Es una forma de reacción ante una crítica justa sin dar demasiadas excusas o justificaciones.
Ejemplo:
- Has hecho la tarea demasiado lento.
- La verdad es que podría haberla hecho más rápido, es cierto, lo siento.
Interrogación negativa:
Es útil para conocer algo de los sentimientos o ideas de los demás, facilitando la comunicación cuando la otra persona critica.
Repetir lo que siente la otra persona:
Se repite lo dicho por la otra persona, sin mostrar acuerdo alguno en lo que dice.
Parafrasear:
Se comenta expresivamente lo que dice el otro en un tono similar comunicando nuestra opinión verdadera. También se llaman afirmaciones paradójicas, porque en lugar de provocar un sentimiento de culpa, se hace gala de ello como algo natural.
Rehusar peticiones:
No se han de dar excusas aunque sí razones, respuestas concisas y en el caso apropiado, alternativas. Ante la negativa se suelen producir las siguientes manipulaciones:
- Halago.
- Crítica.
- Provocar pena.
- Excepción.
- Última vez.
- Inducción de culpa.
Resistir la tentación:
A menudo se dan invitaciones amables para realizar actividades o consumir productos perjudiciales o inadecuados. Frente a estas tentaciones es posible hallar pensamientos como éstos, aunque en formas más sutiles:
- Hay que contentar a todo el mundo.
- Hay que ser agradable.
- Es terrible herir o defraudar a los demás, por lo que debe evitarse a toda costa.
- Es imposible decir que no sin que se ofendan o sufran los demás.
Responder a la crítica:
Lo ideal es reconocer los aspectos reales de la crítica sin ser defensivos ni atacar al otro, sin aceptar por ello los aspectos exagerados o deformados que están mezclados con la crítica ajustada. Existen ideas inhibidoras como que nunca se debe herir a nadie.
Solicitar un cambio de comportamiento molesto:
Se indica claramente lo deseado con un tono firme, pero no demasiado agresivo. Los pensamientos inhibidores pueden ser:
- Que no hay derecho a pedir cambios en los comportamiento de los demás.
- Que es más fácil aprender a convivir con los demás cediendo para que no exista demasiada tensión y porque no son tan graves, después de todo.
- Que solicitar cambios y ponerse violentos es la misma cosa.
Discrepar con los demás:
No tener vergüenza en usar el pronombre “yo”. Cabe la posibilidad de dejarse arrastrar por creencias irracionales como que:
- Las propias opiniones no san tan valiosas como las de los demás.
- Los otros rechazan al que discrepa.
- Pensarán que se presume.
- Uno se pone en evidencia.
Resistir la interrupción de los otros:
Se pueden hacer gestos (todo lo evidentes que sea necesario) tales como levantar la mano para indicar que no se permite la interrupción. Si se opone una tenaz resistencia, utilizar un tono de voz más alto de lo usual, sin dejar excesivas pausas, mirando directamente a los ojos del interlocutor e indicar en la conversación un orden de lo que se quiere comunicar.
Reconocer un error:
Ocultar un error puede ser, en ocasiones, una muestra de debilidad más que una preocupación. Desde luego, puede hacerse de una forma digna y natural, expresando el justo desagrado por haberse equivocando, pero sin dar permiso con ello a críticas exageradas o indebidas.
Los pensamientos erróneos que pueden inhibir o bloquear vienen dados por la autoexigencia y el perfeccionismo.
Admitir ignorancia:
Se trata de hacer evidente en lugar de disimular, que se desconoce o se ha olvidado algo, con sinceridad, naturalidad y sin mostrar sumisión ni agresión.
Acabar una interrelación:
Para terminar una conversación que no se desea prolongar, se ha de afirmar el derecho a elegir expresándose de una forma clara pero firme.
Aceptar cumplidos:
A menudo se escuchan halagos sinceros y otros manipuladores.
En el caso de que sean sinceros lo óptimo es aceptarlos. Rechazarlos entraña soberbia, aunque resulte paradójico. Es bueno aceptar la intención sin necesidad de devolverlos de forma automática, de minimizar artificialmente los méritos para aparentar humildad, ni de negar lo que los demás admiran como si fuera una falsa percepción.
Aceptar o rechazar compañía:
En ocasiones se da una conducta malsana que lleva a aceptar la compañía de quien no se desea y a rechazar la que agrada. El comportamiento asertivo afirma el auténtico deseo y lleva a la coherencia, rechazando a quien se quiere eludir con la firmeza y atrevimiento necesarios, y aceptando a quien realmente agrada.
- Comportamiento para acercarse: sonreír, mantener la mirada, dar información verbal positiva, orientar el cuerpo hacia el interlocutor, no disimular la simpatía, responder con frases abiertas que permitan la conversación.
- Comportamiento de rechazo: no mostrar un falso interés por educación, haciendo preguntas que alargan la conversación innecesariamente. Ser claros, diciendo escuetamente lo justo para que la persona capte nuestro desinterés, y si no se da por aludida, pasar a una estrategia directa de irse, dirigirse a otra persona o decirle que se está tomando excesivas libertades.
Iniciar conversaciones:
Es normal que romper el hielo implique un cierto riesgo e incomodidad hasta que no se tiene seguridad en la relación con el otro. Los modos más usuales de iniciar una conversación son:
- Hacer una pregunta o comentario sobre la situación común.
- Hacer un cumplido a la otra persona sobre su conducta, apariencia o algún otro atributo.
- Hacer una observación o pregunta casual sobre lo que la otra persona está haciendo.
- Ofrecer algo a la otra persona.
- Dar una opinión o compartir la experiencia del otro.
- Saludar a la otra persona y presentarse uno mismo.
Comentarios inadecuados:
- Hacer comentarios demasiado personales.
- Hablar de forma negativa o con sarcasmo.
- Hablar de forma crítica.
- Expresar contenidos ofensivos.
Mantener conversaciones:
Es el arte de mantener el equilibrio entre escuchar y hablar, consiguiendo que la propia participación sea agradable. Algunas conductas útiles son:
- Mirar a la otra persona.
- Dar señales de que se escucha a la otra persona, asintiendo o con alguna otra expresión acorde con lo que se está oyendo.
- Respetar el turno.
- Decir algo que esté relacionado con lo que se está diciendo o avisar de que se va a cambiar de tema.
- No hablar o escuchar demasiado. Iniciar temas de conversaciones y cambiar cuando comience a ser aburrido.
- Preguntar sobre el otro.
- Responder de forma abierta, para permitirle al otro contestar a su vez.
Pedir favores:
Los demás no tienen por qué saber lo que se desea o necesita en un momento dado, por lo que es aconsejable dar señales, indicios claros que orienten a la persona sobre las propias necesidades o deseos sinceros. La conducta del otro nos dice si se le ha informado adecuadamente o no. Conductas útiles para pedir son:
- Mantener un buen contacto ocular.
- Tono de voz normal y posición corporal digna.
- Ofrecer razones (no excusas) de lo que se pide, indicando claramente lo que se desea.
Temores contraproducentes son:
- El miedo a que se niegue el favor (el otro tiene ese derecho, que hay que aceptar).
- Quedar obligados a la otra persona de forma caprichosa o despótica (aunque esto no excluye de sentirse agradecidos).
- Creer que no se tiene derecho a pedir un favor. Uno tiene el derecho de pedir ayuda, siempre que se acepte que uno puede ayudar también. Existe la libertad mutua para negarse a ayudar.
Hacer cumplidos:
Tan importante como saber recibir halagos es el saberlos hacer, mostrando una coherencia o proporción entre los propios sentimientos, la otra persona y la expresión verbal, de forma que no se resulte ampuloso o exagerado, ni demasiado pusilánime o apocado. La expresión corporal debe permanecer en armonía.
Mostrar afecto:
Dar afecto a quien lo inspira es un acto fundamental para mantener unas relaciones sanas. A menudo se debe hacer algo más que expresar verbalmente este cariño, quizá abrazando o sonriendo amorosamente sin ansiedad ni tensión, mostrando la realidad de los propios sentimientos.
Temores que frenan la expresión de los afectos son:
- El miedo a que se confunda las intenciones.
- Sentimientos de vergüenza producidos por creencias inadecuadas sobre la autoridad o falta de fortaleza personal.
- El temor a que los sentimientos se vean heridos y defraudados si se dejan crecer más allá de una segura formalidad.
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