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La propuesta

Todo comienza cuando alguien dice: “¿queréis jugar a...?”, “y si jugamos a...”, una serie de fórmulas que varían según grupos, edades, lugares...

Esto es la propuesta, una señal que hace que todo el grupo, que ya ha probado esa sensación, o bien que quiere probarla por primera vez, se coloque en una situación de disponibilidad, de atención, de alerta. Por tanto para empezar a jugar, necesitamos una propuesta.

Una propuesta que no siempre es verbal, a veces basta una mirada cómplice, una sonrisa, un gesto, para que todo comience, para que el juego se desencadene.

Como profesionales en este ámbito, deberemos comenzar a manejar el difícil arte de la propuesta, sobre todo teniendo en cuenta las siguientes premisas: