Estilos de respuesta
Las habilidades sociales pueden entrenarse y es posible aprender a tener una conducta adecuada, a ser asertivo. Una primera forma es la identificación y caracterización correcta de la conducta distinguiéndola de otras que pueden emplearse habitualmente en las relaciones y que no son adecuadas. Éstas son: la conducta asertiva, la insegura o pasiva y la conducta agresiva.
Conducta pasiva
La Conducta Pasiva se caracteriza por no defender los propios derechos al no expresar correctamente las opiniones porque no se conocen, por no saber el modo de hacerlo o por creer que no son importantes para los demás. La conducta pasiva está provocada a menudo por una falta de confianza en uno mismo y por atribuir superioridad al otro.
Esta conducta puede caracterizarse por:
- Evitar la mirada, ojos hacia abajo.
- Habla poco fluida, con vacilaciones, con silencios.
- Expresión abatida o preocupada.
- Volumen bajo de voz.
- Postura cerrada, tensa, encogida, brazos cerrados.
- Empleo de muletillas.
- Movimientos corporales nerviosos o inadecuados.
- Gestos de huida, alejamiento.
Como consecuencia de haber actuado así, la persona no se enfrenta al problema, evita o escapa de los conflictos y se alivia momentáneamente de toda ansiedad. Sin embargo, el problema queda sin resolver, de manera que sufre accesos de ira incontrolada provocada por aguantar situaciones no resueltas y no vivir relaciones sociales cálidas.
Conducta agresiva
Este comportamiento se caracteriza por la expresión agresiva de las opiniones sin respetar las ajenas, despreciándolas o atacándolas en un intento de dominar al otro, someterlo a los intereses propios e intentando conseguir las propias metas al precio que sea.
Son características de esta conducta:
- Volumen alto de voz.
- Hablar sin escuchar.
- Empleo de ofensas verbales, insultos, amenazas, humillaciones, murmuraciones.
- Mirada retadora, ceño fruncido, cara tensa.
- Gestos amenazadores con las manos, puños cerrados.
- En ocasiones extremas puede haber ataque físico.
Esta conducta produce sentimientos de resentimiento y alejamiento en los demás, y se establecen relaciones poco duraderas o insatisfactorias. En el sujeto agresivo surgen sentimientos de culpa y tensiones en las relaciones interpersonales, para acabar evitando futuros contactos.
Conducta asertiva
El comportamiento asertivo es aquel que implica la expresión directa de los propios sentimientos, necesidades, derechos legítimos u opiniones que no amenazan, castigan ni violan los derechos de los demás.
Se debe atender a las habilidades que conlleva este tipo de conducta, interiorizarlas y utilizarlas en nuestra vida diaria.
Características de una conducta asertiva:
- Autenticidad: congruencia, capacidad de expresar sentimientos y actitudes que existen en uno.
- Aceptación incondicional: aceptar al otro como ser único, tal como es.
- Empatía: situarse en el lugar del otro. Dada la importancia que tiene la empatía para establecer una conducta asertiva y considerando que es una habilidad fundamental para poder explorar, comprender y resolver problemas, he aquí los puntos fundamentales para transmitir una conducta empática:
- Transmitir cordialidad.
- Aceptar al otro. Evitar cualquier evaluación, juicio o consejo sobre lo que expresa a otra persona.
- Evitar descalificaciones. Ayudará a que el otro pierda sus temores y se sienta valorado.
- No adoptar una actitud de mando. Provoca que la persona no crea en sus osibilidades para solucionar sus problemas.
- No utilizar la amenaza ni el chantaje.
- No moralizar ni culpabilizar.
- Evitar juzgar e interpretar. No deben mostrarse las propias ideas como si fueran l único modo razonable de ver las cosas.
De forma observable, la conducta asertiva se caracteriza por:
- Contacto ocular directo, gestos firmes.
- Postura erecta.
- Mensajes en primera persona.
- Respuestas directas.
La persona u objeto de la conducta asertiva suele obtener beneficios, ya que recibe una comunicación clara y no manipuladora. Se produce también una mayor satisfacción en la vida social, mayor confianza en uno mismo y unas relaciones más íntimas y significativas.
En cualquier situación social, y aunque una persona se comporte de manera asertiva, es frecuente encontrarse con una reacción hostil y agresiva en el otro. Saber manejar una reacción de este tipo es fundamental para resolver el problema planteado, ayudando a la otra persona a disminuir su activación emocional para así abordar de una manera racional la situación y conseguir que el comportamiento asertivo sea eficaz.
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