Técnicas de orientación
La orientación es una forma de conocer el mundo a partir de puntos ya conocidos, por tanto no es posible situarse si no se conoce algo del lugar. Para esto existen los mapas o planos, la brújula y los GPS.
Planos y mapas
Lo primero que debe saberse de un mapa es que tiene que aportar una serie de informaciones sin las que sería imposible su utilización.
Un mapa o plano debe indicar la escala, la referencia N-S (norte y sur, o al menos la parte superior, que será el N) y finalmente, la nomenclatura e interpretación de todos los grafismos utilizados: líneas, colores, anchuras, números, etc.
La brújula
La brújula de mano es el instrumento más sencillo y el más utilizado para buscar direcciones.
La brújula es un instrumento de orientación que utiliza una aguja imantada para señalar el norte magnético terrestre. Su funcionamiento se basa en el magnetismo terrestre, por lo que señala el sur magnético que corresponde con el norte geográfico.
Dado que funciona gracias a los campos magnéticos y si se le aplica uno, la dirección indicada tendrá errores importantes, por lo que no se debe utilizar con la mano del reloj, en un coche, debajo de líneas de alta tensión ni en zonas mineras férricas.
Por otro lado, se debe utilizar en posición totalmente horizontal, ya que si no, la aguja no se moverá a causa del rozamiento.
Cómo ir de un punto a otro con el mapa y la brújula
Sabiendo leer un mapa y utilizar la brújula, sólo queda aprender a relacionarlos. Si se quiere ir de una zona a otra por el monte, para lo que se precisa la brújula, ¿qué se debe hacer?
- Unir con una línea los dos puntos, el de salida y el de llegada.
- Poner la brújula con la dirección de viaje correctamente dirigida.
- Girar el anillo giratorio hasta que coincida su norte con el del plano (normalmente zona superior). En ese momento, se marca en el punto de lectura los grados a los que dirigirse para llegar al objetivo.
- Posteriormente y estando en el punto de salida, no hay más que poner la brújula en horizontal, fuera de zonas magnéticas, y tomando la brújula desde su base, girarla despacio hasta que coincidan la aguja imantada norte con la zona del anillo giratorio que indica también norte. En ese momento, se sigue la línea de dirección de viaje.
Ahora bien, hay un pequeño problema ya que, como se ha dicho, hay una diferencia entre el norte magnético y el geográfico que no se ha tenido en cuenta. A esa diferencia se la llama “declinación magnética” y varía según la zona donde uno se encuentre. En los mapas aparece un cálculo para determinar qué zona es, dependiendo del año, pero también puede hallarse en Internet directamente, donde hay información muy interesante sobre el tema. Hay que tenerlo en cuenta en distancias largas. Con niños, en zonas urbanas, no es necesaria su utilización.
En cualquier caso, si se posee la declinación magnética de la zona y se va a realizar una marcha de más de cinco kilómetros, lo que se ha de hacer, una vez obtenida la dirección en el mapa con la brújula, es sumarle los grados de la declinación y así se obtendrá el rumbo para la brújula. Rumbo = Dirección + Declinación magnética.
Cuando se emprenda el rumbo, siempre será tomando como referencia el objeto más alejado que se vaya a cruzar en la propia dirección, como una cima, un árbol que resalte, la esquina de una casa, etc. Cuantos menos puntos se tomen, menor será la desviación. Ahora bien, puede ser necesario, como en un desierto o un bosque bajo y frondoso donde sea imposible tomar referencias, andar todo el camino brújula en mano, siguiendo la dirección.
Orientarse por la noche
Las estrellas pueden ser utilizadas para encontrar el norte. En el hemisferio Norte se consigue mediante la estrella polar, que se encuentra en la constelación de la Osa Menor.
Esta constelación puede encontrarse a través de la Osa Mayor o de Casiopea, ya que se sitúa en medio de ambas.
La estrella polar se mantiene en el mismo lugar y es casi exacta la dirección que marca con el norte.
Orientarse por indicios naturales
Al perderse en la niebla, sin brújula o mapas, sin ningún río que pueda llevar a una zona habitada, se debe recurrir a los elementos de la naturaleza:
- Los árboles aislados tienen mas desarrollado su tronco en dirección sur. Por eso, cuando se observa un tronco cortado, se distingue que las capas que permanecen más juntas son las orientadas al norte y las más separadas al sur. Un árbol que se encuentra en medio de un bosque o que está caído, puede guiar para determinar la dirección.
- Los árboles y rocas aisladas suelen estar húmedas y cubiertas de musgo por la parte que mira al Norte.
- Los valles de los ríos orientan si se conoce hacia dónde discurren las aguas. Por ejemplo, en la Cordillera Cantábrica: en Asturias, los ríos corren al norte y en León, al sur.
- La nieve desaparece antes en la ladera sur de la montaña que en la norte. Por otra parte, la ladera norte suele ser mas abrupta y cortada que la sur.
- En las Iglesias antiguas, con planta de cruz latina, el altar está orientado al este y la línea que une la puerta y el altar marca la dirección O - E.
Consideraciones para realizar actividades de orientación
Para realizar actividades de orientación lo más recomendables es comenzar con lo más sencillo, con un juego de orientación por el propio entorno, usando, por ejemplo, un callejero. Posteriormente, se puede comenzar a trabajar con la brújula para tomar y buscar direcciones y, finalmente, proponer a los propios participantes que busquen el rumbo con los puntos por los que hay que pasar como único dato. Todavía queda una actividad más compleja y de mayor exigencia física: las carreras de orientación, muy de moda en el norte de Europa y algo menos conocidas en España. Se trata de realizar una carrera, por un terreno desconocido, con una brújula y un mapa que la organización da a los participantes.
Las carreras de orientación son competiciones atléticas de campo a través, contra reloj y sin itinerario prefijado, pero con la obligación de pasar por unos controles señalados en el mapa. Gana quien pasa, en menos tiempo, por todos los controles (están señalizados con balizas como la que se observa en color blanco y rojo, y se tiene constancia de paso, marcándose con las pinzas rojas en el cartón que cada participante lleva).
Juego de orientación. El mapa blanco
Se trata de un juego de pistas para niños o jóvenes (la diferencia está en la dificultad). Se precisa una charla previa sobre orientación básica (mapas y brújula) y se les dota de una brújula por grupo, una hoja en blanco, un lápiz y pistas o una tiza blanca, por ejemplo. El juego consiste en trazar un recorrido con brújula. Para ello, dibujarán el lugar de salida, conocido por todos, en el mapa (la hoja en blanco) y desde ahí realizarán, mediante la brújula, un recorrido hasta un punto intermedio, que tienen que trasladar a la hoja, indicando direcciones y distancia en pasos. Posteriormente, se intercambiaran el mapa de pistas con otro grupo que ha realizado otro recorrido. El juego consistiría en lograr que el otro grupo llegue, después de 6 a 12 cambios de dirección (por un terreno delimitado) al punto final (cada punto intermedio puede tener una letra y componer con todas una palabra o frase) en el menor tiempo y con el resultado correcto. Ganan los grupos que consiguen hacer su recorrido y resolver la prueba en menos tiempo, sumado al tiempo del grupo al que le han dado el mapa.
Taller de construcción de una brújula
El material necesario es un recipiente con agua (o un charco), una aguja metálica, un imán y un corcho o similar. Cuidado con llevar el imán al lado de la propia brújula.
Se imanta la aguja por uno de sus extremos frotando con el imán. Se coloca un trozo fino y muy pequeño de corcho, un trozo de hoja o algo similar en el recipiente con agua y se pone la aguja en medio (para que flote) recordando qué punta se ha imantado. Así, el corcho girará con la aguja y apuntará hacia el norte (la parte imantada). Conviene realizar una comprobación. Para ello, se debe girar el recipiente o el corcho y se observa que la aguja vuelve a la misma posición.
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